sábado, 3 de septiembre de 2011

Tom Tan

En la jaula trece donde nació,
mientras cabizbajo su noúmeno espulga
recordar cree lejana isla,
verdes palmeras, desvaídos arbustos tropicales,
sedoso pelaje de hembras al soslayo.
Orangután meditabundo, con mirada acuosa
tras los barrotes acuosas
siluetas silentes vislumbra.

Pobicholo vello Tom.

Pero Borneo está lejos, tal vez desvanecido,
los cocos se pudren en los mares color vino
el tumor se extiende por su pulmón
esa tos no presagia nada bueno.

Pobicholo en vías de extinción.

viernes, 15 de julio de 2011

Patmos

En el apocalipsis hace algo de fresco.

No se está mal,
pero vendría bien una rebequita.

Ocasionalmente, cierto molesto
olor a napalm
asciende desde las regiones inferiores
del continuo espaciotiempo.
Menuda fritanga.
Algo habrán hecho,
nosotros a lo nuestro.

Arañas bajo el cabello,
por los cielos serpientes aladas.
Una lechuza
contempla el silencio con ojos redondos.

Al atardecer
la mortandad decrece un rato.
Entonces, mientras Lady Macbeth llora,
todos nos lavamos las manos.

sábado, 23 de abril de 2011

Linaje de las hojas

                                                                Do come to Dunsinane"
                                                                                                                                           Macbeth
                                                                          

          
El exilio ha sosegado nuestro talante.
Descalzos abandonamos el día,
temerosos de pisar su limpio rostro.


"Partirás”, musitó la noche,
cuando el bosque y la ribera  se confundan”.
Nadie supo
si las invasiones
al ritmo del oleaje acompasadas
silentes quimeras traerían, ávida gorgona
o cenicienta hueste.
El ojo y la sien desgracia latían.
Inconscientes,
ignorando a nuestra espalda los susurros
de las ménades por septiembre conjuradas,
tras las dunas leíamos efímeros sortilegios,
contemplábamos insomnes
la huella creciente del salitre sobre la arena.
Entre los robles,
sigiloso,
el presagiado enemigo danzaba con el viento.


Remoto dormita el estío.
Mecidos por la marea,
apenas si recordamos
aquellas sombras
que otoño
arruga en nuestras casas.




sábado, 2 de abril de 2011

Sobre narvales y sirenas





            Se acercan, con la claridad, las avestruces.
Ocultan
su cabeza
entre la espuma de un mar indiferente,
bajo cuyas ondas
en sinuosas salmodias rehenes
del ámbar y la memoria
los pasadizos otean. Quizá,
si por un momento
tornaran su rostro hacia la orilla,
percibir podrían
la ronda vigilante de las orcas,
cierto dulce aroma cabe las algas muertas,
el alborozo de las gaviotas
a orgías de carroña entregadas.
Mas del tiempo los estragos
hace tiempo abandonaron.


En verdad, si alguna mañana su ritual ignoraran,
limpia de sal la mirada,
al sortilegio de la armonía inmunes,
estas aves desmembradas podrían,
con sus inexistentes manos,
acariciar
su cabellera inexistente, y decirse, casi ensimismadas,
pensativamente: qué burda existencia ésta, qué triste vida.


Parecen, no obstante, poco afectas a la reflexión.
Incapaz de imaginar sus noches,
me pregunto si sentirán pena de mis pupilas insomnes.



sábado, 19 de marzo de 2011

Hasta el infinito y más allá




            “Mi angustia, mi pesar”, susurraba una, “es este imposible anhelo, este afán por, sin renunciar a la rectidad, con todas sus grandezas y miserias, ser al tiempo yo misma, distinta a todas mis congéneres. Recta, sí, no curva, ni espiral, pero esta recta. Y la impotencia consume mis días.”
“No desdeño tu retórica”, respondió la otra, “mas ¿qué importa cómo se es, cuando se está obligado a ser?  Lo que mí me aterra es que soy, y seré, y a lo largo de los infinitos puntos del infinito plano por siempre seré y jamás dejar de ser podré. Así el horror consume…”
No oí el final de la conversación, pues hacía ya
      tiempo
y espacio
que ambas paralelas –si en verdad lo eran-
habían abandonado mi hoja, blanca, garabateada,
rectangular y de muy leve peso relativo.





viernes, 18 de febrero de 2011

Beula




Una voz te ha dicho: tiñe
en alborozo el luto
pues llegado es el día vespertino.
Torna en semilla los estigmas
olvidado el orto del mañana.
Cierra bien los ojos
pues en hierba y tierra amaneces.
Regocíjate.
Sea helecho tu cabello.
Regocíjate.
Haz del silencio la última palabra.



sábado, 12 de febrero de 2011

Corrección


                                                           "Cuánto más conozco a los hombres, más aprecio a Calamardo"
                                                                                        Lord Sponge



Se sentó ante la mesa y escribió: “El problema no es saber que estás malgastando tu vida, sino la soterrada convicción de que no cometiste error alguno, ni existía otro camino más pleno, pues por fas o por nefás siempre se acaba en No Volverás”. Paradójicamente, esta constatación le proporcionó una extraña fuerza. Contempló el mundo con su penetrante mirada, nada podía afectarle. Fue a tomarse unas cañas.

Dos días después se sentó ante la mesa y escribió: “Se sentó ante la mesa y escribió: el problema no es haber malgastado tu vida, sino el vago sentimiento de que nada había que malgastar. Sí, tu vida pudo ser otra, si otra hubiera sido. Mas por fas o por nefás –suspiró- siempre se arriba a Nunca Jamás”. Paradójicamente, esta constatación le proporcionó una extraña fuerza.