sábado, 22 de junio de 2019

Diaouled ar menez





El pan en la mano
La cazuela al fuego
Los diablos en la montaña
El silencio en la tormenta
La hiedra en la mano
El silencio en la montaña
Los diablos en la sangre
La cazuela derramada
La cuchilla en la tormenta
Ay de palabras
El niño cambiado
Los trasgos en la aurora
La hiedra en el cabello
La hierba bajo la aurora
Las palabras
La hierba
La hiedra
La aurora en la milenrama
Los diablos por la montaña
El niño cambiado
La mujer insomne
Las hadas en tu sangre
El latido de las fuentes
te sonreirá, vida mía, cuando despiertes.



domingo, 31 de marzo de 2019

Mogor








Arrodillado sobre la tierra húmeda, su tosco buril cincela la roca. De cuando en vez vuelve la cabeza, escruta febril los bancales de niebla que, empreñados de siluetas informes, ocultan la ribera opuesta.
Días, mareas, linajes pasan. Sólo los trazos grabados en el granito permanecen, regenerados por la erosión. Dentro del laberinto –donde apenas importa sístole o diástole, pleamar o bajamar- la geometría queda derogada por la vida.

jueves, 31 de enero de 2019

Reciclajes: Un viajante







Vestidos azules en el parque de los pensamientos, dalias sobre el corazón, mis esperanzas no han fructificado.
No desprecio a la gente con la que trato, no me desprecio. Si puedo parecer insatisfecho se debe solo a que, en ocasiones, cuando marcho de una ciudad a otra, despierto entumecido en un vagón de ferrocarril, triste la garganta, secos los labios, y siento como si ahí fuera, desdibujados por la lluvia y el reflejo inestable de mi rostro en el cristal, los árboles enviaran señales prodigiosas que no consigo descifrar.


domingo, 30 de septiembre de 2018

Reciclaje: Invernía.




De la nieve orfebre, invierno
sobre las ramas
albas
telarañas teje
por cuervos y comas punteadas.
Hilachas de bruma
descienden la colina.

Junto a la hoguera, distraídos
por el viento, apenas notamos 
la ceniza en nuestras sienes.



domingo, 26 de marzo de 2017

Friedrich




                                                 "Temo que no podamos desembarazarnos de Dios, pues
                                                                    seguimos creyendo en la gramática”
                                                                                   (Nietzsche)

Recordaba bien aquella mañana en la torre. En su bondad, el invierno y la nieve habían destituido la variedad. Ningún rasgo agitaría ahora su memoria. La blanca página frente a su ventana, salpicada apenas por volátiles comas desvanecidas en un horizonte difuso, constituiría en adelante su único pergamino. Era preciso desalentar el orden inconexo de las frases, anular la sintaxis del pasado, imponer silencio en el caos.
Sí, también entonces parecía fácil.

Había sido ya tantos. Un niño: en primavera vislumbraba desde la azotea un pavoroso vacío azul surcado por golondrinas, recelaba de que cielo y horas continuasen siempre, siempre, husmeaba el miedo a que para siempre se acabasen. Debo labrar mi propio huerto. Abrazar un caballo lacerado por un cochero, retornar, callar. Tantos he sido, y ninguno yo.

¿Tan cansados están los hombres de mí?

Hermano del alma, Scardanelli, cobíjame. No sea que nunca haya de terminar este viaje.
No sea que mañana nunca escampe.
Secos los ojos, el terror inunda mi corazón.


viernes, 9 de septiembre de 2016

Casiopea





Camino al azar, entre desechos.
Arde
la luz albina de Casiopea.

Un mastín devora una culebra.
Me mira.
El viento empaña sus ojos vacuos.
Me habla:
"Sé que obro mal.
Perro no come serpiente.
Pero qué puede hacer
un animal abandonado.
¿Qué puedo hacer?", repite. 

Me acerco en silencio, mientras,
abatido, el lomo turbio recuesta.
Tan humana desolación
humana respuesta exige.
Un cuello de botella
degüella su sufrimiento.
Después lamo la herida,
me alimento durante horas.
Quizá estuvo mal.
Hombre no bebe perro. 
¿Mas quién soy yo para juzgarme?

Camino al azar por avenidas herrumbrosas,
dejo atrás la ciudad.

Estoy cansado.
Tumbado sobre las malvas,
reposo la cabeza en lecho de ortigas.
A mi manera febril, duermo.
Nubes convulsas me arrebujan.

Saciado, sueño la sangre.

viernes, 24 de abril de 2015

Linaje de las hojas (Antología "Universidad Complutense: País de poetas")


                                                                          Do come to Dunsinane"
                                                                                                                                           Macbeth

El exilio ha sosegado nuestro talante.
Descalzos abandonamos el día,
temerosos de pisar su limpio rostro.


"Partirás”, musitó la noche,

cuando el bosque y la ribera  se confundan”.
Nadie supo
si las invasiones
al ritmo del oleaje acompasadas
silentes quimeras traerían,
ávida gorgona
o cenicienta hueste.
El ojo y la sien desgracia latían.
Inconscientes,
ignorando a nuestra espalda los susurros
de las ménades por septiembre conjuradas,
sobre las dunas leíamos efímeros sortilegios,
contemplábamos insomnes
la huella creciente del salitre en la arena.
Cabe los robles,
sigiloso,
el presagiado enemigo danzaba con el viento.



Tan lejano y familiar aquel tiempo.

Medusa encenagada, murmullo
de las silvas: "moraste donde nosotras,
donde habitamos habitaste".
Absortos por la vida lenta del coral,
nada resta del antiguo dolor,
el verbo y la expiación
en fotosíntesis transfigurados.


Mecidos por la marea,

apenas si recordamos
aquellas sombras
que otoño
arruga en nuestras casas.


Nota: El presente poema (enésima reelaboración de un antiguo texto homónimo) ha sido incluido en la 1ª Antología Universidad Complutense: El País de los poetas, presentada en el Paraninfo de la Universidad Complutense el pasado 23 de abril, dentro de la Semana de las Letras. Dado que no pude asistir al acto ni a la correspondiente lectura de poemas, quisiera agradecer aquí a José Manuel Lucía Megías, director de la Semana, la U. Complutense, la Facultad de Filología y Poessible, impulsores del proyecto, mi inclusión en el libro junto a alumnos, profesores y otros miembros de la plataforma Escritores Complutenses.