lunes, 17 de agosto de 2026

Pitón

 


Mientras avanza por la senda

vigila medroso sus pasos

temeroso del alacrán y las quimeras del polvo.

Es bueno no mirar hacia los lados,

evitar del sol la brasa.

Es bueno tener un propósito.

Va de camino al oráculo

atento al trazo de la Pitón

quizá ella conozca las preguntas.

martes, 19 de mayo de 2026

Sibila

 


Entre las hierbas altas

habita la vidente.

A tus preguntas responde con preguntas.

Palabras que acogen y sosiegan.

Algunos tallos

cimbrean al paso de la culebra.

Entumecido, ausente

bajo las horas que se remansan,

la brisa te adormece.

La hierba nunca es lo bastante alta.


jueves, 26 de febrero de 2026

Himen

 


Parida con dolor

el alba añora a su madre umbría, odia

al padre que la devora.

Con sus dientes ha roto el cordón umbilical.

Por eso en la claridad hay siempre restos de sangre

por eso la claridad anhela la sombra.


martes, 27 de enero de 2026

ANÁMNESIS

        Llevo milenios caminando. Del viento y la lluvia en los bosques me guarezco. Perro salvaje, evito el rumor de los pueblos.

       A veces mis sueños son oscuros. Un soldado se acerca, me habla: "creen que fue el valor lo que tensó mi cuerpo, ajeno a la lava, imperturbable. Mas quiero descansar: desde la erupción, el terror gangrena mi pecho. No he muerto, no estoy vivo. Erguido tras la vitrina, en los ojos de los niños veo la destrucción que desciende". Cuando despierto las hojas cubren mi rostro.

       Una mañana desapareció. Había sangre en la ventana, pero quizás era otra burla. Había sangre en mi corazón. Contemplo desde la linde las tabernas, temeroso de acercarme demasiado y oír su risa entre las voces ebrias. Su desaforada risa.

        He rogado a Dios una prueba: dejaría entonces de sufrir, pondría velas por su alma.
      Si está viva, Señor, no me acerques una cuerda de seda. Si esta viva, Señor, sofoca mi cólera desaforada.

martes, 6 de enero de 2026

No room

 


Ahí fuera, titubeando ante la puerta, está el silencio.

Viene a verte con una carta entre sus dientes.



                                                                                   (Beula)





viernes, 5 de diciembre de 2025

NANA FRÍA

 


(Penúltimo poema de Beula. Aparecido inicialmente en la extinta Escritores Complutenses, con motivo del octavo cumpleaños de mi hija Sara.)



Milenios de lenta zozobra,

el amanecer se demora. Demudado

bajo los febriles párpados

la lluvia átona de la memoria escucho,

los arroyos quebradizos,

el siseo de las venas.

Desde el útero caliginoso

la tos antigua de padre escucho,

la tibia respiración de Sara

al latir de su madre acordada.

Corazón de finos huesos,

pálpito de inquieta savia.

 

Acaso también, mi vida,

con el duende cornudo sueñas.

Qué vergüenza

nada tener para enseñarte. Qué vergüenza

este miedo a hablarnos de la muerte,

aun si escuchamos el gemido del narval nonato,

la sangre del mineral sobre el óxido,

los augurios sombríos del invierno

envueltos en el viento

que alrededor de la casa gira.

 

Te diremos muchas veces

que de mayor podrás entenderlo. Lo diremos,

serio el ademán, la mirada confusa, sólo por evitar

confesarnos que no sabemos.

Mucho caso no nos hagas

aunque frunzamos el ceño,

pues torpes somos, y estamos cansados.

 

Te diré una verdad, aunque en la verdad no crea:

tampoco es nuestra la culpa. Nos contamos historias

para ir pasando el rato.

Hay tantas cosas, corazón, tan raras:

por qué es universo el universo y no,

pongamos, nada fría, tibia nana.

Por qué en su entraña habita

oquedad tan luminosa que la luz huir no puede,

negra pupila que las miradas bebe. Por qué a crecer empieza,

y de crecer no para,

y bosques mañanas bares

nebulosas atraviesa

y le da por seguir, por nunca detenerse, y a todos sitios lleva,

río que en ningún estuario remansa

ni en mar alguno desemboca. Por qué se nace,

por qué se muere, por qué se piensa

lo que uno pensar no quiere.

Si se aburría la energía

cuando era nada fría, suave brisa, aire ligero.

Si del cuarzo los cristales son pensamientos,

si sobre su soledad el cuarzo, compungido, reflexiona.

Por qué los porqués nunca de acabar acaban,

por qué sueñan las personas

y no hacen ruido las horas.

 

De todo eso nada sabemos.

Así que mucho caso no nos hagas.

Duerme y sueña, a madre aferrada. Tiempo tendrás

de ir a la escuela, repetir los verbos,

aprender la sintaxis, olvidar la sintaxis,

tiempo tendrás

de conocer los cuerpos mientras lames la mañana.

Sombra mía, cariño del alma.

Escucha mientras tanto

los latidos del tímpano en la arteria,

el murmullo de la bruma en la ventana.

Otro día sobre cachelos tiernos

las palabras pringosas tragaremos.

Y en otros días tal vez recuerdes

aquel tiempo de tiempo lento

cuando el futuro nunca empezaba,

cuando las palabras asadas

nos tiznaban toda la cara.

 

En esta noche de milenios

no os soltéis de la mano,

qué bien sentir la lluvia ahí fuera

el pijama y las sábanas bien secas.

Sístole calla, diástole olvida,

la vía láctea se va quedando dormida.

 

 


sábado, 29 de noviembre de 2025

Primogénito

 


         Despierta. Despierta, gemía el hurón. Entrégale, alacrán, tu veneno. Abre los ojos, huye, su aliento se acerca, la muerte te rodea. Óxido, hierro, melaza. Solo entonces la cabeza, sibilante entre las hierbas, por el brezo arañada, rodó incansable hacia las aguas con los hermanos a su procura.


         Lacio en vida, ahora su cabello es refugio y sacra raíz. Ondinas ávidas acechan el paso de las nutrias.

     Apenas alguna vez, atraída por salmodias de antiguos juegos infantiles, la sangre desborda el cuello del lago.
 

viernes, 21 de noviembre de 2025

F G

 


Así que otra mañana más
convertido amanece en informe bípedo
mortaja la sábana sudada
estiércol lodo milenrama
abiertos los ojos
endereza la inestable osamenta
desayuna
va al trabajo y trabaja
va a comer y come
desorientado aún por remotos aromas
la madreselva la milenrama
ausente discurre el día
ausente despierta a la travesía nocturna
retorna al esplendor del estiércol
la bullente charca
la embarrada vida desbordante
por bípedas pesadillas agitada
va a comer y come
va a trabajar y trabaja
mientras humana condición habita
mientras desvalido se consume
lejos del estiércol del agua pútrida


aquella alegre vida entre la mierda.

sábado, 15 de noviembre de 2025

Sesgos

 


Si toda carne es como hierba

si agua y hielo naturaleza comparten

uno y lo mismo son carne, hierba, el café

matinal, la sombra del castaño,

tus vagas reflexiones,

temores, neutrinos, medusas,

la sombra del castaño, aquella cigüeña

que desde el tren viste recortarse contra los cielos,

la sombra de los días, del fuego los rescoldos, uno

tiempo

lo mismo.



miércoles, 8 de octubre de 2025

Albor

 


A veces, se despierta en medio de la madrugada,

le duele la espalda, no consigue volver a dormir.

En el piso de arriba, un anciano llora y se lamenta, salmodia

la pena por su mujer internada, 

la mujer que nunca volverá a reconocerlo.

Si viviera más cerca del puerto, oiría, 

amortiguando su persistente tinitus 

el rumor de la ría charlando con los neutrinos,

los susurros de la vía láctea

envuelta en sus propios acúfenos,

el gemido lejano de algún ballenato desorientado.


El hombre ha callado. Otras veces

se oyen también los gemidos del perro que lo acompaña,

desazonado quizás por la tristeza del amigo

a quien algunos llaman su amo. 

Ahora podría escuchar mejor los balidos de las nebulosas.

El crepitar del aire en sus oídos

el crepitar de sus oídos en el aire

remontándose hasta donde el cielo vuelve a ser azul

hasta donde el cielo deja de serlo

no lejos de las anémonas

no lejos de las manchas descafeinadas de su taza

bajo el runrún de la Osa

la cháchara despreocupada de la nube de Oort.

Quizá sí pueda volver a dormir.


jueves, 3 de julio de 2025

Zozobra

Un gigante esta sentado ante tu casa.

Abres, para verlo mejor, la ventana.

No te mira.

No llora.

La bocanada de aire que exhalas 

asciende pausada, se remonta

sobre las antenas, las nubes, el cielo

falsamente azul

hasta fusionarse, hasta perderse,

por las sendas del falso vacío

del bullicioso vacío.

El gigante sigue ahí, apoyado ahora sobre un brazo.

No te miras.

No lloras.


domingo, 23 de marzo de 2025

Derrotas y victorias

 


“¡Para que no haya más reyes ni tonterías!”

Nunca le había oído hablar sobre eso. Sobre aquellos años. Mamá me contó que una vez a un compañero suyo, era teniente de artillería, le volaron la cabeza y él se lanzó entre los proyectiles a recuperarla. No sé si lo logró.

Se casaron en el 40. Ella tenía 19 años. Él pasó por Francia, volvió a España para buscarla, cruzó la frontera comiendo una cebolla con pan, estuvo condenado. Ya fallecidos los dos mi hermano mayor me contó que una vez papá, con voz falsa, voz de derrota, le contó que para reintegrarse como maestro tuvo que hacerse de Falange: “Es como un socialismo con curas”, dice que le dijo. Gracias al abuelo pudo conseguir un puesto en Guinea. Allí, aseguraba mi madre, fueron felices.

Cuando volvimos, se le quedó un rostro triste. Un día llevé un disco de Pete Seeger con canciones del frente, primero se emocionó, luego me dijo que lo pusiera bajo. Otro día, ya enfermo, ya muerto el dictador, mi tía abuela, franquista, comentó que total para qué hacer una guerra si nada cambiaba nunca, gente baja y gente fina.

“¡Para que no haya más reyes ni tonterías!”

En las primeras elecciones tras su muerte acompañé a mamá a las urnas. Cuando le pregunté por qué votaba a ese partido, me miró como si fuera tonto: “Es lo que hubiera votado él”. Nunca cambió.




lunes, 4 de noviembre de 2024

Disonancia

 


La muerte no es un verde dragón

arrojando fuego por sus fauces, ni tú 

un caballero

empeñando el alma

por su dama y su dios.

Diáfanos los ojos,

el terror anega tu corazón.



sábado, 29 de junio de 2024

Cortacabezas. Tarde de Letras IV, Cuentos del Bosque Oscuro

 

Cortacabezas, perteneciente a mi libro Beula, ha sido adaptado en versión sonora por el podcast Cuentos del Bosque Oscuro, junto a relatos de Borges, Kafka y J.C. González, en el episodio Tarde de Letras IV.

https://www.ivoox.com/tardedeletras-iv-audios-mp3_rf_130924497_1.html

https://go.ivoox.com/rf/130924497

He subido aquí, pues, el texto original en Beula, para quien desee consultar la versión escrita. Quiero expresas toda mi gratitud a J.C., creador y voz de Cuentos del Bosque Oscuro, por haber incluido algunos de mis textos en este magnífico ciclo, Tarde de Letras.

Cortacabezas

 

        Harto de vivir en un corazón alquilado, cansado de emociones y pensamientos, con un tajo quiso alcanzar la libertad: decapitó al miedo, rebanó el cuello a la tristeza, tiñó en sangre la alegría.

        Y fue desde entonces llamado Cortacabezas.

        Errabundo entre ventiscas y sol, indiferente vagó. Medrosas bajo la sombra del viajero, tras su paso renacían al bullicio las ciudades. Ausencia tejían en su espalda las estaciones.

        Así llegó al mar Cortacabezas. Así murió. Meditativo por vez primera, imaginó el tiempo fluyente entre las aguas, la vida lenta y ajena del coral, madréporas al temor extrañas. Herrumbrosas estatuas anegaron su memoria.

        Muerto Cortacabezas,  la angustia al hombre devolvió sus rasgos.


sábado, 22 de junio de 2024

Un degollador. Adaptación por Cuentos del Bosque Oscuro

 


Un degollador, perteneciente a mi libro Beula, ha sido adaptado, con su habitual calidad, por el podcast Cuentos del Bosque Oscuro, junto a relatos de otros autores, en el episodio Tarde de Letras III.

https://www.ivoox.com/tarde-letras-iii-audios-mp3_rf_130587570_1.html

He subido aquí, pues, el texto original aparecido en Beula, para quien desee consultar la versión escrita. Todo mi agradecimiento a J.C. González, creador y voz de Cuentos del Bosque Oscuro.

Un degollador

 

Al detenerme preguntaron el porqué de mis actos, la oscura maldición que sin duda los guiaba. Callé. Así, cuando me ofrecieron trabajar al servicio del señor, con buena paga y buen alcohol, ¿qué podía decir?: “Soy una persona melancólica, un hombre sencillo que busca el sol sin despreciar la lluvia. Amo las flores rojas entre el trigo. Siempre camino, siempre; mi tristeza es que las tortas de maíz no bastan para satisfacerme, ni el agua calma mi sed. Rechazo vuestra oferta.”. Se hubieran burlado, mi cuerpo pendería de una rama. Acepté en silencio.

 

Ahora, con la buena alimentación, he perdido el gusto del cuchillo. A veces matamos campesinos, otras pobres locos, locos pobres. Castigo divino, mascullan. Finjo ferocidad, procuro rezagarme. Pero, aunque eche de menos aquella afilada alegría, aquellas mañanas caprichosas, sé que obré en la única forma posible.

 

Nunca aceptarían que degollar, para mí, fuese sólo una afición.


jueves, 13 de junio de 2024

Gnomos. Adaptación por Cuentos del Bosque Oscuro.

 

El texto Gnomos, perteneciente a mi libro Beula, ha sido adaptado, con enorme sensibilidad, por el podcast Cuentos del Bosque Oscuro, junto a narraciones de otros autores, en el episodio Tarde de Letras, II. 

https://www.ivoox.com/tarde-letras-ii-audios-mp3_rf_130265134_1.html

He subido aquí, pues, el relato original aparecido en Beula, para quien desee consultar la versión escrita. Como siempre, mi total agradecimiento a J.C. González, creador y voz de Cuentos del Bosque Oscuro.


Gnomos

 

Esta mañana lo encontré muerto en la fresquera. Hace días las ratas lo habrían devorado, pero se han ido. Me dio pena. Alisé su raída capucha y su casaca, lo enterré junto a los restos del manzano. 

Desde que la Gran Seta brotó tras la cordillera todo muere. Sólo ellos medran: los enanitos. Al principio se limitaban a roer los tallos agostados. Anoche desperté y vi a dos en la mesilla, su piel calcinada, la mirada febril. Comencé a perseguirlos. Tras aplastar a uno en la cocina, lo tiré a la basura. El otro había desaparecido. Cansado, volví a la cama.

Ninguno ha vuelto a entrar en la casa. Prefieren pasar de largo. Creí que venían de la Seta, ahora comprendo que se dirigen hacia ella. Quizá tienen hambre.

El aire sabe a azufre. Cousas do demo.

Hoy, tras encaramarme a un taburete, vi en el espejo mis rasgos descarnados. Tomé una decisión. Desenterré al gnomo para coger su ropa. Me queda perfecta. Debe ser mágica. He emprendido viaje a las montañas. Algunos de mis congéneres se comen a los muertos, acabarán enfermos. Yo me voy a casa, a la Gran Seta. Tengo un hambre atroz.